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Escrito por Luis Daniel Zarate - Colombia
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Martes 19 de Enero de 2010 13:05 |
Que difícil es ver seis bravos y nobles en una tarde de toros y los del Socorro lo dejaron en el ruedo, una vuelta al cuarto de la tarde, toro pronto y con codicia a la jaca del centauro, Don Wulli Rodríguez, que realizó una faena de grandes momentos, centrado siempre manejó los pechos del caballo, preparó, ejecutó y remató las suertes con gran vistosidad y en lo alto, templando al estribo señaló un camino de laureles, la monta generó explosiones de jubilo entre la afición que se dio cita en la plaza, dos toros con clase y un rejoneador que brindo lo mejor del toreo a la jineta. Pero los rejones de muerte no acompañaron al Wulli que cambio tres orejas por aceros infortunados. Hablábamos en estos días del crecimiento del torero de Villapinzon (población cercana a la capital de la republica) y nos referimos a Leandro de Andalucía que nos va entregando con el correr de las presentaciones que tiene como novillero lo aprendido y sigue llevándolo siempre en sentido de evolución, realizó dos extraordinarias faenas a toros bravos y entregados en nobleza, pero una vez más los aceros negaron cuatro orejas, faenas técnicas, templadas y ligadas, pero en el segundo llegó lo penetrante de su presentación, no solo porque su faena se desarrolló con cadencia y sobriedad, su espíritu se transporto y el alma del torero se entregó en arte, faena grande y de principios ortodoxos, pero la espada le negó los trofeos. El honor de salir por la puerta grande le correspondió al novillero Antioqueño (Medellín), Juan Esteban Gómez, que haciendo gala de su estirpe torera, como quien pertenece a la casa del Matador de Toros José Gómez “Dinastía” bordo el toreo con gran sentido del temple y de lidia, demostró que desea ser figura y tiene con que, sus hechuras y la técnica le permitieron ejecutar faenas con mucho sitio y distancias, el tercero al que le corto las dos orejas tras espada en todo lo alto, se le solicitó por parte del publico la vuelta al ruedo, lo que la presidencia negó, toro bravo y noble. Con el que cerró el festejo, Juan alcanzó momentos brillantes, paro, templo y mando con sitio y distancias una vez más el del Socorro saco su casta, embistiendo con clase, nobleza y bondad, finalizando sus embestidas, faena aseada en la que el torero expuso con verdad. Despenó recibiendo en todo lo alto y una oreja más llegaría a las manos de un torero con arte, valor y técnica Tarde de bravura para una ganadería que viene recuperando el sitio que merece dentro de la cabaña brava colombiana, una labor entregada y con mucha responsabilidad por parte de su ganadero y la representación de Joselito Borda, un encaste que merece cuidarse en bienestar de la más bella de las fiestas, novilleros que van por un sendero claro en dirección a una alternativa, de subalternos con gran profesionalismo, una temporada como la de Duitama que trasfiere la integridad de una empresa y una afición que ávida de conocimientos responde a los esfuerzos realizados.
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