Allí le esperan unas vacas y un toro marcado con el hierro de Ricardo Gallardo, ganadero cordobés que le abre las puertas de su casa al matador para facilitarle su puesta a punto, para que se prepare cara al compromiso que tiene en la próxima Feria de Mayo: nada menos que su primer paseíllo vestido de luces en esta temporada y nada menos que frente a ejemplares de Victorino Martín. Moreno conduce firme pero templado. Se torea como se es; se conduce como se es. El cielo está despejado y mira al horizonte. El 25 de mayo, en Los Califas, le esperan los victorinos . Aún quedan dos semanas, pero vive con esta cita día a día. ¿Cómo la afronta? "Primero con ilusión, con la batería de la ilusión cargada. Y segundo, con mucha responsabilidad y la preocupación lógica de querer estar ese día a la altura que todos esperan y que yo mismo deseo". Un día complicado El compromiso es "una papeleta difícil", reconoce el torero. Complicado porque "desde septiembre no me he vestido de luces, porque el victorino es un tipo de toro exigente y porque tendrá lugar en Córdoba, una plaza de primera e igualmente exigente. Son muchos hándicaps los que tendré que superar, pero ahí tendré que estar con mi ilusión y mis ganas para salir adelante". Camino de Los Romerales, la finca en la que pasta el ganado de Fuente Ymbro, Moreno se pregunta si soplará el Levante, un contratiempo que puede dar al traste con el tentadero. Y llegado al destino, los peores augurios se confirman. Viento, mucho viento. Tanto que nada más asomarse a la cancela de entrada, Ricardo Gallardo, que está subido a caballo participando en el apartado de toros, se acerca al coche y le insta al torero a ponerse manos a la obra cuanto antes. "José Luis, cámbiate y a la plaza, que esto sólo puede ir a peor", le dice el ganadero. Dicho y hecho. El torero se viste con el traje corto en un abrir y cerrar de ojos y todo se dispone para comenzar el tentadero. Salta una primera vaca, tan brava para el caballo como bravo se pone el Levante. Moreno busca el refugio de la tapia de la placita de tientas para intentar planchar los engaños, pero es imposible. El viento convierte la muleta en una bandera. En medio del vendaval, sin embargo, el cordobés aprovecha los instantes de calma para dibujar bellos trazos con un temple que se antoja rotunda imposición a los elementos. El tentadero se ha ido al traste. No se soltará el toro. El Levante lo impide. Aún saltará una segunda vaca, por aquello de que el viaje no fuera en balde. Pero sigue soplando y ahora, además, las condiciones del animal no son las más idóneas. No quiere pelea, pero insiste el torero, ahora aquí, ahora allí. Y la mete y le hace tragarse un buen puñado de muletazos. Bien el torero, mal la climatología. Pero no hay lugar al desaliento. "Hay que amoldarse a las circunstancias. ¡En peores plazas hemos toreado!", exclama un Moreno que no pierde la sonrisa, acostumbrado a luchar contra los elementos, y de todo tipo, a lo largo de su carrera. Muletas y capotes vuelven al maletero. Es hora de reponer fuerzas. Y lo mejor, es hora de tertulia. De hablar de toros, claro. De que Ricardo Gallardo, por ejemplo, recuerde un bravo toro suyo que lidió Moreno en un festival en Córdoba. "Aquel toro fue un parámetro de lo que es la ganadería. Lo que éste --dice señalando a Moreno-- le dio aquel día a aquel toro todavía sale a relucir en las conversaciones en esta casa. ¿Por qué? Porque los toreros buenos dejan ese sabor". Hay que mirar hacia adelante, hacia la Feria de Mayo. Toca hablar de lo que toca. ¿Se enfrenta uno igual a una corrida con victorinos que a otra en la que está anunciada otro hierro? "No", ataja rotundo Moreno. "Hay matices distintos. No se me va de la cabeza que es un toro muy exigente", explica. ¿Y qué tiene de distinto, qué pide del torero? "Un toro de Victorino quiere mucha disposición, un nivel técnico alto y algo que va mucho con mi toreo: las cosas por abajo. De su lado, aporta mucha emoción y eso hace que una buena faena la convierta en grande". Para el torero de Córdoba no son desconocidos los victorinos . La de esta próxima feria será la décima corrida de este hierro que mate. Y no se le han han dado mal. Aún recuerdan los profesionales aquella gran tarde en Castellón que malogró con los aceros o la faena de Córdoba que pinchó la última vez que estos toros se lidiaron en Los Califas, allá por el año 2000. "Es una de las ganaderías de la que mejores toros he cuajado. He tenido sintonía con sus embestidas. Mi toreo --argumenta Moreno-- cuadra con lo que quieren: colocación, temple, aguante y todo por abajo". Pero cada tarde es un mundo. El torero no cree que por esas buenas actuaciones tenga una ventaja. "Las experiencias anteriores dan moral, pero cada tarde es un reto y cada toro un nuevo plato que hay que cocinar. Conoces sus características generales pero no sabes cómo será el que te va a salir, y eso te aporta inquietud, angustia por ese deseo de cuajarlo". El diestro cordobés reconoce que "no será una tarde más" y considera que le puede ayudar "más a ganar que a retroceder, por la situación en la que estoy". Admite que ésta es "difícil, complicada", pero puede que esa tarde de Córdoba "sirva de toque de atención para remontar. Triunfar con una corrida de Victorino siempre es un altavoz a nivel profesional y mediático". Fuera de la casa ya no sopla el Levante. La tarde se ha quedado magnífica para torear. Pero ha pasado la oportunidad. El diestro, que en su carrera ha sufrido esas idas y venidas de un caprichoso destino, volverá otro día a matar el toro que quedó en los corrales. Hay que esperar, preparado, a que todo se ponga de cara. Moreno lo sabe y así lo vive. Quizás en Córdoba, en la Feria, frente a los victorinos , sea el momento, su momento. Victorino Martín hijo no ahorra en elogios a la hora de referirse a José Luis Moreno. "Es un torero que me gusta mucho. Su toreo me encanta. Siempre que ha matado corridas de la casa ha estado a un alto nivel", asegura. El ganadero sostiene sus afirmaciones al recordar, por ejemplo, "una corrida en Castellón que si la hubiera rematado con la espada se habría traído cuatro orejas. Hubiera quedado por encima de El Juli, que cortó tres. Me acuerdo también de una faena en Valencia a un toro que le pegó una estocada y, a cambio, recibió una cornada muy grande. Moreno siempre ha estado bien". El cordobés compartirá cartel el 25 de mayo en Los Califas, dentro de la Feria de Mayo, con Pepín Liria y Antonio Ferrera, dos toreros que también mataron los victorinos en Sevilla. Toros y toreros ofrecieron una destacada tarde. "Estuvieron muy bien los toreros, a un nivel muy alto. Los toros se movieron y los toreros se jugaron la vida de una forma heroica", apunta Victorino.
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