Las Ventas (Madrid). Sábado 31 de mayo. 23ª de Feria. Lleno de no hay billetes Ovación de gala para el de Salteras nada más romperse el paseíllo. La gente con él a muerte. Todo se aplaudía: lo bueno, lo muy bueno… y lo normalito. No pretendo quitarle mérito a una muy importante tarde del sevillano, pero Madrid no puede permitirse ese partidismo más propio de las masas populares que de una afición que se afana de ser “la primera del mundo”. Hoy, al igual que durante tantos días, no lo ha sido.
Con el sexto la plaza explotó. Lo toreó bien de capa El Cid, sobre todo en un quite por delantales. Demostró el animal que tenía posibilidades, pero únicamente por el lado izquierdo, por donde embestía con cierta clase. Imposible por el derecho, cargó el de Salteras su mano, la zurda, y comenzó a torear entregado. Buenos muletazos sueltos ligados con otros no tanto. A nadie le importaba. Desgarrados olés por toda la plaza. A partir de la tercera tanda la locura. Ahí si que toreó bien de verdad el sevillano. Tirando de la casta del Victorino, ligó naturales de oro de muchos quilates. Misteriosamente fue hoy cuando el “7” se olvidó del pico y del ¡“crúzate”! Entonces, ciego en busca de la segunda oreja, se cambió a la derecha.
Todos le dijeron que no: apoderado, subalternos y afición. Dio lo mismo, El Cid hizo lo más importante de la tarde. Sacar dos grandes tandas de derechazos a un toro que por allí no tenía ni una embestida potable. Esquizofrenia total. Nadie veía defectos…o nadie se atrevía a comentarlos a voz en grito como otros días. Objetivamente no era faena de dos orejas, pero las tenía en la mano. Pobre del presidente que no las hubiese dado en condiciones normales. Quizá por eso Manuel Jesús le salvó el pellejo a Muñoz Infante pinchando a la primera. Con la entera que vino después ya no había dudas. Oreja de peso, mucho, pero sólo una. Triunfador de la Feria sin ninguna duda y desde ahora nuevo habitante de Madrid.
Anduvo muy dispuesto también con el tercero, un astado algo flojo que le dañó el tobillo en el recibo a la verónica. Dolorido, tuvo que sobreponerse sí o sí. Le toreó desde el primer momento por el lado derecho, con buenos muletazos sueltos. La tercera serie resultó la mejor; muy honda. Probó entonces el lado izquierdo. No había opción. Se equivocó El Cid siguiendo por ese lado. La faena decayó. Cuando quiso volver a la diestra, el toro había desarrollado más sentido y se volvió imposible. Tanto que al entrar a matar, le pegó un fuerte arreón que pudo ir a mayores. A medias se quedó todo.
Antonio Ferrera pasó una tarde complicada. Profesional con el primero, al que banderilleó con mucha verdad, tiró de temple ante un animal demasiado noble y soso que no agradecía nada por su falta de transmisión. No le hicieron caso, como tampoco ante el cuarto, un muy vivo y peligroso Victorino con el que Ferrera anduvo dispuesto y entregado. Después de uno de sus mejores tercios de banderillas, su faena fue de pura gallardía. En verdad faltó temple; no terminó de poderle al burel, que le pegó más de un susto, mas, aún con todo, por menos y con menos oponente se han aplaudido muchas faenas. Pero a nadie le importaba hoy Ferrera ni López Chaves, aunque en el caso del salmantino, la afición llevaba razón por no tener especial interés en verle.
Definitivamente Domingo no está. Hoy superó el concepto de petardo. No quiso ver al buen quinto, que aunque algo soso, humillaba una barbaridad, y que se fue con todo por hacer. Deslució a un toro que no merecía ese trato. Puede que se acuerde de esta tarde. Tampoco pasó nada en el segundo. Ni hubo materia que trabajar, ni ganas de trabajarla. Para venir así, mejor volver al circuito de tercera.
Se han lidiado toros de Victorino Martín, desiguales de presentación y serios los tres últimos. Bajos de raza y manejables en conjunto, salvo el 4º, complicado. Manejables, descastados, justos de fuerza y desrazados en conjunto. 2º y 5º pitados en el arrastre. 6º, encastado.
Antonio Ferrera, silencio y silencio. López Chaves, silencio y silencio. El Cid, ovación con saludos tras aviso y oreja tras aviso.
Se desmonteró El Boni tras parear al tercero de la tarde
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