Finito en su primero en enfrentó a un toro deslucido de salida, saliendo suelto de la suerte y yendo al caballo que guardaba la puerta. Ya con la muleta El Fino lo mimó y cuidó para poder ir haciéndolo poco a poco e ir a más en la faena ya que el animal blandeaba. No acabó de romper el toro y por lo tanto Finito no obtuvo el lucimiento deseado.
En su segundo, Finito estuvo enorme, desgranando una faena cada vez a más y con muletazos que eran auténticos carteles de toros. Finito estuvo a gusto con este quinto de la tarde. Muletazos profundos, eternos tanto con la derecha como al natural. La faena que llegó al nivel de exquisita tuvo como premio las dos orejas con las que Finito no quiso dar la vuelta al ruedo y se limitó a saludar quizás en señal de protesta por el trato recibido últimamente por la afición cordobesa hacia su persona. Yo pienso en este caso que Finito ya había hablado con la muleta y con la espada que es como hablan los toreros y si la afición pide las dos orejas (totalmente merecidas) no se debe tener este detalle ya que eso es darle importancia a una minoría que, sin justificación alguna, le recriminaron en días anteriores.
Rivera en su primero pudo aprovechar las embestidas de un toro que de salida le permitió torear a gusto con el capote. En banderillas se lució el torero de dinastía, apoyado por el publico asistente. Con la muleta, el toro fue de más a menos sin permitir redondear a Rivera la faena de este segundo toro. La faena se basó en el torero por el pitón derecho ya que al natura el toro presentaba más complicaciones. Estocada entera y fuerte petición que el presidente no atendió. Había mayoría.
En su segundo, Rivera se topó con un toro sin clase y embistiendo siempre con la cara a media altura sin humillar. Faena algo desangelada. No tuvo opciones.
El Fandi salió a por todas, como siempre. Su primer toro fue un animal que con el capote siempre punteaba al final del capotazo y no permitió redondear el recibo de capote. En banderillas, sencillamente, espectacular, para quitarse el sombrero. Ya con la muleta, el toro no llegó a descolgar y seguía sin humillar, lo que deslució el trasteo y por tanto el lucimiento para el granadino.
En su segundo, David brindó al gran portero del Liverpool Pepe Reina. Se encontró con un buen toro que le permitió lucirse y hacer vibrar a los asistentes en todos los tercios. La faena fue siempre a más ya que el toro, con más clase que sus hermanos le dejaba colocarse y metía la carita con más bondad que los anteriores. Ésto, aprovechado por un Fandi con muchos recursos hizo que realizase una faena compacta y vibrante por la que le fueron concedidas las dos orejas.
yo como cordobes y aficionado me senti herido por el desprecio que nos hizo ayer el torero que tanto debe de agradecer a cordoba y su aficion.se le exige lo que a un figura se le debe de exigir,pero el tambien sabe que muchas tardes no a querido ni verlo y cordoba y su gente se lo a perdonado y no una vez sino muchas.pero desgraciadamente como dice finito a el no le hace falta cortar orejas o salir por la puerta grande,ya que en mi opinion lo tiene todo echo.