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En el sur de la provincia de Badajoz, en la localidad de Feria, se encuentra la finca “Dehesa Nueva”, donde pasta la, recientemente formada, ganadería de “Guadajira”. Esta nueva ganadería de bravo ha sido formada con vacas y sementales del Marques de Domecq y es propiedad de D. Ángel Muñoz Becerra.
Allí he presenciando una de las faenas más importantes y decisivas en una ganadería brava, un tentadero de hembras, una función esencial en la que se seleccionan las vacas reproductoras que madrearán en la ganadería, así como los caracteres que fijarán el comportamiento de los descendientes que, años después, se lidiarán en las plazas.
Sirve además esta faena para entrenamiento de toreros. Esté día pude disfrutar de una nueva apuesta de futuro: Morenito de Aranda, un proyecto hecho ya realidad, con una determinación inusual que va escalando posiciones sin prisas pero sin pausas. Sabe donde quiere llegar y como se consigue. Maneja el capote como pocos y su muleta es poderosa. Su tauromaquia es contundente y está en constante evolución. Lo he podido comprobar en el campo y pronto, no me cabe la menor duda, que lo confirmará en los ruedos. Al llegar fuimos a ver las vacas que se iban a tentar esa mañana, un número de ocho, gordas y fuertes como se ven pocas.
Ya el picador en la plaza de tientas, los matadores en los burladeros y el ganadero preparado con sus notas y con todo el mundo en silencio, a la voz del ganadero de ¡puerta! se abre el chiquero para que salga la primera vaca. Después de dar varias vueltas al redondel, el ganadero ordena “Pararla y ponerla en los medios”. Después llega el turno del caballo, la prueba fundamental en el campo.
La vaca se coloca frontalmente al caballo y desde ahí, fija en el picador, éste la llama y ella mostrará su condición. Después de sacar la vaca del peto, se volverá a poner una y otra vez, “mas abierta” o “más cerrada”, hasta que el ganadero considere la prueba como suficiente para obtener conclusiones. Es ahí cuando los toreros pueden lancear en algunos casos de capa. Cuando el ganadero lo consideró oportuno dijo: “Vista a torearla”. Momento en el que Morenito de Aranda, cambia el capote por la muleta y comienza a probar la vaca, primero por los dos pitones, para que el ganadero la observe, y después torearla a su gusto. Una vez que el ganadero tomó las notas correspondientes y Morenito lo consideró, dejo de torear. Momento este que es aprovechado por algún novillero que hace la tapia para dar alguna serie a la vaca antes de que la cojan los vaqueros y sea devuelta al campo.
Suerte a Morenito para este año 2009, que seguro será muy importante.
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